sábado, 26 de marzo de 2016



DESCUBREN AL ANIMAL MÁS ANTIGUO DEL MUNDO


    Se trata de primitivas esponjas de apenas un centímetro de longitud que poblaron los océanos de nuestro mundo hace cerca de 650 millones de años.  Han sido hallados en Australia, y su sola presencia ha bastado para retrasar casi noventa millones de años el momento de la aparición de las primeras formas de vida compleja en la Tierra.


     El descubrimiento constituye la primera evidencia directa de que la vida animal ya existía antes (y probablemente sobrevivió durante) la glaciación más severa sufrida por la Tierra, un periodo conocido como "Tierra bola de nieve" durante el que, al final del Criogénico, la mayor parte del planeta quedó cubierta por hielo.

viernes, 25 de marzo de 2016




BIOLOGIA DE LA CONSERVACION

Disciplina científica que se ocupa de estudiar las causas de la perdida de la Diversidad Biológica  en todos sus niveles (genética, individual, específica, ecosistémica) y de cómo minimizar esta pérdida. Lo nuevo es que integra disciplinas muy diferentes como la ecología, genética, biogeografía, la biología del comportamiento, las ciencias políticas, sociología y la antropología. En el marco conceptual se han propuesto por los expertos tres principios base que no puedo dejar de mencionar porque este tipo de saber, tan perfecto, nos vuelve a depositar ciertas esperanzas en el Homo sapiens.

Estos postulados son:

·      La evolución es el único mecanismo capaz de explicar los patrones de biodiversidad, por lo que las respuestas a los problemas de conservación deben generarse dentro del marco evolutivo.

Solo quiero mencionar que si bien el ser humano tiene en este momento las riendas y es el principal responsable de la presente extinción masiva a la que estamos asistiendo y como el ser humano es otra parte más de la Naturaleza, entonces todo lo que él hace es simplemente parte de la evolución.

·      Los procesos ecológicos son dinámicos y no se mantienen en equilibrio (al menos no indefinidamente), estando sometidos a la regulación de procesos externos variables.

Esto parece de Perogrullo pero nos indica que tenemos que olvidarnos de pedirle al universo en general  y a nuestro planeta en particular que alcance la quietud,  serenidad y equilibrio que quisiéramos porque su naturaleza es el cambio, la inestabilidad y la evolución.

·      Los seres humanos son parte de los sistemas ecológicos por lo que las actividades humanas deben contemplarse en la planificación de la conservación biológica.

No solamente deben contemplarse sino que contemplarse como el factor, para nosotros al menos, mas importante para planificar la conservación.
Esta nueva disciplina científica se desarrolla en base de dos paradigmas, el de las poblaciones pequeñas y el de las poblaciones en disminución.

El primero enuncia que las poblaciones pequeñas están sometidas a un alto riesgo inherente de extinción, que resulta fundamentalmente de un incremento en la exposición a estocasticidad demográfica y ambiental de la pérdida de variabilidad genética y el segundo paradigma se ocupa de los procesos por los cuales el riesgo de extinción de las poblaciones se incrementa por razones ajenas a éstas, y de cómo paliarlos.


jueves, 24 de marzo de 2016

TRAICION A LA TIERRA

         La Tierra es víctima de la injusticia humana. El gran dictador solo piensa en sí mismo, queriendo sacar ganancias ilimitadas de todo aquello que se mueva, respire o simplemente exista. Primero fueron los traficantes de pieles y marfil, depredadores amateurs de la  naturaleza. Luego las naciones usurpadoras de nuevos mundos y verdugos de la vida de pueblos ya extinguidos. Hoy son las grandes compañías alimentadas de petróleo, madera y peces y de toda sustancia que puedan arrancar de las entrañas del planeta.      Sólo al ser humano le fue dado el don de pensar y decir. Las demás criaturas quedaron indefensas, sin poder protestar, sin argumentos. Pero era precisamente ese don, la racionalidad, el fundamento a  tan desigual distribución de facultades. El hombre debía ser racional, con lo que se dejaba sobradamente custodiada la Gran Obra. A nosotros se nos dejaba a cargo, con autoridad sobre las demás criaturas, a las que debíamos amar y respetar, en virtud de nuestra conciencia, racionalidad y conocimiento del bien y el mal. Pero nos equivocamos de camino y como dioses quisimos crear nuestro propio universo, desechando y menospreciando lo que fue creado por otro Dios, del cual nos desentendimos o nos creímos  iguales.






LOS ÚLTIMOS ELEFANTES


    Existen los elefantes asiáticos y los elefantes africanos.  El 80% de los elefantes Asiáticos pueden haber desaparecido en los últimos 10 años, es decir quedarían solo 30.000 individuos. Su extinción ya ha sido calificada como una muerte anunciada. 

   La población humana que vive en el territorio que ocupa el elefante asiático alcanza el 20% de la población mundial,  creciendo anualmente un uno por ciento, lo que trae la destrucción de los hábitats naturales donde ya no pueden vivir los elefantes.

   Este exceso de población humana ha llevado a una verdadera guerra a muerte entre los elefantes desesperados por sobrevivir y las personas invadiendo el hábitat y poniendo veneno y trampas para matar a esos elefantes, todo esto en países cuyos gobiernos  hacen poco o nada para detener esta lamentable situación.

    El Elefante Africano es un poco más grande que el asiático y es el animal terrestre más grande que existe. Esta especie está considerada en PELIGRO DE EXTINCIÓN debido también a la pérdida de hábitat y al comercio ilegal de marfil,  el que en los últimos años ha alcanzado un precio record. 

   Solamente un envío ilegal de marfil detectado en 2002 representaba el sacrificio de 3.000 a 6.500 animales provenientes de sábanas africanas. 

   Los países africanos pobres y subdesarrollados con sus miserias no pueden poner freno al comercio ilegal que mantiene a muchas familias, las que sobreviven a cambio de la extinción de los elefantes.










miércoles, 23 de marzo de 2016



Pareciera que en este mundo ya no hay espacio más que para el Hombre. La civilización se expande vertiginosamente, construyendo ciudades de inmensurables dimensiones y destruyendo toda la fisonomía natural del planeta. Los verdes valles, los cerros y los bosques van cediendo su legítimo lugar a las frías cárceles de cemento.  El aire es reemplazado por smog, las praderas por basurales y los ríos por cloacas. El humano todo lo manipula y transforma, creyéndose un nuevo dios que puede usufructuar a su entera voluntad de todo lo que él no ha creado. El resultado es siempre el mismo: la destrucción irreparable del planeta.

            El ser humano ya no es el mismo, de rey de la naturaleza pasó a ser su destructor y su más peligroso enemigo. El Homo sapiens evolucionó, en menos de dos mil años, hacia el Homo idiotus, una especie por  sí misma condenada.

Es como si a esta nueva especie, nada de lo natural le sirviera sino que más bien le molestara. Su nueva conciencia le establece un patrón de conducta orientada definitivamente hacia la destrucción de la Naturaleza,  único camino hacia la liberación de su alma, según él arbitrariamente esclavizada por la Tierra, a la que ya no cree pertenecer.

            El nuevo orden del nuevo siglo ya está entre nosotros. Todo debe ser reemplazado, borrando de nuestras mentes cualquier testimonio de un pasado oscuro y primitivo. La historia debe abolirse pues está obsoleta. La nueva realidad es la virtual. Las tablas de la ley deben ser reemplazadas por las aleaciones lógicas de los microchips y las leyes naturales por la manipulación genética, la moral por la conveniencia científica y la verdad por las imágenes recreadas en un programa a elección.

            La población crece y al haber alcanzado los miles de millones de habitantes ya nada importa, solo el Hombre. Pronto,  el mismo tendrá un valor relativo y meramente estadístico. Nuestra especie no ha sabido ponerse a su propia altura, a riesgo de transformarse de conquistadora de la tierra en la más dañina de sus plagas.

            La humanidad ya no es dueña de su destino, ha sido superada por su ambición y conocimiento. La tecnología, el crecimiento económico y la comunicación de masas son los nuevos amos, tan tiranos y despiadados como las temidas guerras ideológicas o atómicas. Mientras más buscamos la libertad, más prisioneros nos hacemos de aquellas herramientas que creamos para alcanzarla. Al querer ser totalmente autosuficientes chocamos una y otra vez con la realidad de un Universo interdependiente en el cual todo parece haber sido creado para vivir en armonía. Por  jugar a ser Dios nos alejamos cada vez más de Él y de su maravillosa e inimitable obra.

            Lo  esencial del género humano se diluye en el tiempo y la ilusión. Hasta el más elemental instinto de supervivencia ha sido superado, dando paso a un estado de fatalidad y vacío existencial. Nos resistimos a reconocer nuestra propia catástrofe. La muerte se pasea por el mundo disfrazada de hambruna, desechos radiactivos y pandemias, ante la gran indiferencia del ganado humano que solo atina a pastar en el bien fertilizado campo del consumismo. Cada día son más escasos aquellos desadaptados que conservan alguna capacidad de asombro y menos aún los que luchan intentando ser profetas en su tierra. Un puñado de ilusos que todavía pretenden mostrar las futuras consecuencias a un mundo que sobrevive a duras penas, en un presente demasiado agobiante y complejo. En el esclavizado día a día el mañana siempre puede esperar. Ya casi se han extinguido aquellos que de alguna manera vislumbran la necesidad de legar a las futuras generaciones un lugar para vivir, por lo menos igual al que a nosotros nos dejaron, cosa que por lo demás, es instinto de hasta la más insignificante de las criaturas. Desgraciadamente, como lo demuestra la historia, aquellas personas de mejores intenciones son generalmente las que cuentan con el menor poder para dictar el curso de las cosas. Los pueblos indígenas pueden dar testimonio de esto.


            Vamos dejando atrás las cosas simples y bellas, en un viaje a través del tiempo que no tiene boleto de regreso. La sombra y el olor de los árboles, el sonido del río chocando contra las rocas, el silencio profundo de la noche, la vasta soledad del desierto, la gratuita compañía de las aves, la suave caricia de la tierra. ¿Quién las conoce?,  ¿A quién le importan? El Hombre ya no es el hombre de la tierra, es ahora el Homo faber, que encuentra en su nuevo hábitat el refugio más seguro  a su decepción y escepticismo. Es en su cuarto cerrado, en el veloz espacio de su automóvil, en la estrechez de su oficina y en el bien ordenado pasillo del supermercado en donde se desarrolla ahora su lucha por la vida y su degenerada evolución hacia otra forma de existencia que aún nadie puede siquiera imaginar.